domingo, 23 de octubre de 2011

El miedo de verdad no es facil


Hoy he tenido verdadero miedo, un miedo que no puedo explicar claramente, pero que a la vez es tan profundo que tenia claro que eso es el miedo de verdad.

Tengo miedo de perderte, miedo de no verte, miedo de que te vayas lejos y de que no vuelvas; puede que sufra día a día, que me duela verte, hablar contigo, pero es un dolor que no estoy dispuesto a renunciar, ya que es por ti, puede que sea masoquista ya que no quiero renunciar al dolor, pero es porque no quiero perderte.
Puede que sea un pesado, y por eso al final me castigues con tu indiferencia, pero es algo que no puedo evitar, siento la necesidad de hablar contigo, de preocuparte por ti y de protegerte de los peligros.

Si quieres que no te vuelva a molestar solo dímelo y te dejare en paz, dímelo y no me veras mas en tu vida, pero por favor, dímelo, dímelo para sufrir mi dolor en soledad, para aclarar una vez mas lo que siendo por ti y volver a intentar lo imposible, que es olvidar tu sonrisa, tu risa y sobre todo olvidar ese brillo en tus ojos que me ha dado siempre la fuerza que necesito para soportar este dolor

sábado, 22 de octubre de 2011

Angel y demonio

El deseo es algo irracional, una ansia de obtener algo pero de una forma que desconocemos el motivo. Mi deseo es estar junto a ti, pasando el tiempo que tengo viendo tu sonrisa, contemplando la luz que desprenden tus ojos.


Una vez me dieron que los ángeles hace tiempo que se habían extinguido, pero hace un año vi que me habían engañado, los ángeles siguen existiendo, tienen un cuerpo humano, pero les delata  su voz, su mirada, y su ser; pero la diosa fortuna es un ser caprichoso e hizo que me enamorara de ti, un ángel, yo un demonio, un ser caprichoso que incita a la codicia.
Te deseo con todo mi ser, quiero que nuestros señores desaparezcan par que nosotros podamos amarnos algún día, ya se nos castigo a los demonios por haber amado a los humanos, antes era un ángel como tu, pero por cuidar de los humanos y quererlos fuimos castigados por Dios, se nos arrebato nuestras alas y fuimos desterrados a los confines del infierno, por que tu señor considero que el amor entre ángeles y humanos era un sacrilegio contra su creación. Se clasifica a los demonios como seres crueles y sin sentimientos, pero es todo lo contrario, los ángeles que quedasteis no los podéis mostrar, tenéis miedo de que vuestro señor os quite vuestra luz, y solo os deje la oscuridad, pero donde hay oscuridad también hay luz; nosotros no tenemos miedo ya de mostrar nuestros sentimientos, no tenemos nada que perder, por lo que decir que un demonio no tiene sentimientos es mentir, somos seres sentimentales, que aman fuertemente y no nos molestamos en encubrirlo.



Tu señor Dios es calificado como el dios del amor, pero a sus siervos no se le permite amar, por lo que los ángeles como tu tienen que evitar mostrarlos, tenéis miedo de perder la luz, las alas, de herir a los demás, pero así al único ser que estas hiriendo es a ti misma, tu corazón esta sangrando, una gran hemorragia que no acaba nunca y conforme pasa el tiempo se hace cada vez mas y mas grande, pero si tu no quieres cauterizarla yo lo haré, no dejare que sufras. Te juro que si tuviera el poder acabaria con Dios, con Lucifer, para acabar con esta guerra que nos impusieron nuestros señores hace tiempo; si tuviera el poder crearia un nuevo mundo para ti y para mi, donde pudiéramos amarnos sin miedo al castigo.

lunes, 3 de octubre de 2011

Solo en la noche, se pueden ver las estrellas

Era una noche estrellada sobre la ciudad española de Zaragoza, en los tejados de las casas se podía ver a un muchacho tendido, con las piernas al aire y tumbado, contemplando las estrellas, se llamaba Cristian.
Cristina era apenas un adolescente a punto de cumplir la mayoría de edad, pero aun así conocía mejor el sufrimiento que otras personas de su misma edad o incluso mayores. Era un chico listo, pero no muy trabajador por lo que no sacaba unas buenas notas que se pudiera decir, pero siempre se las arreglaba para pasar de curso, apenas había conocido el cariño de unos padres y a la única persona a la que había querido le acabo usado como un vulgar objeto.
Tiempo después de ese fatídico día, hará ahora un año aproximadamente, conoció a una persona, era amable, tenia unos ojos marrones azabaches preciosos y una sonrisa deslumbrante, se llamaba Andrea, y ella sola había destruido la coraza que había creado para cubrir su corazón, por miedo a que le volvieran a usar.
Andrea era su compañera de clase, la veía día a día, y eso le valía para el en un principio, pero conforme pasaba el tiempo necesitaba mas, quería estar junto a ella, hablar largos ratos con ella, dormir junto a ella, se obsesiono de tal manera que acabo pasando noches en vela pensando en Andrea. Llego el día en que Jose le confeso lo que sentía por ella, y esta le dijo que no, sin embargo acabaron hablando hasta bien entrada la madrugada. Cristian estaba triste, lloro, pero gracias a ello pudo descansar de una vez, y pasado ya un año desde que conoció a Andrea seguía pensando en ella, no de una manera tan obsesiva, pero no se la podía quitar de la cabeza, la había intentado olvidar, sustituirla por otras personas, pero eso solo había provocado tristeza a su alrededor.



Ahora se encontraba mirando las estrellas, desde el tejado del edificio donde vivía, un pequeño lugar donde se puede ver ese bello espectáculo celestial en una ciudad contaminada por la luz, contemplaba las constelaciones, buscaba estrellas fugaces que cumplieran su sueño, pero sabia que eso no era posible y que por muchas estrellas fugaces que viera no podía estar junto a ella.